
Del Muro de Berlín a las andanzas de la SIP
Libertad liberal
Por Juan Carlos Camaño
La foto, no se sabe si retocada, no deja de ser impactante: por lo colorida, por los fuegos de artificio, por las pantallas gigantes y la iluminación cayendo artísticamente sobre la Puerta de Brandeburgo. “El mundo –así aseguraron los medios de comunicación-, “celebró la caída del Muro de Berlín”. Es de suponer que “El mundo” citado, nada tiene que ver con ese “otro mundo” lleno de muros, “doquiera que tu vayas” (bolero). Y también es de imaginar que ante tanto festejo –con el “chupa cirio”, dijera un ateo irredento, de Lech Walesa incluido- a nadie se le habrán cruzado por la cabeza pequeñeces tipo opresiones, migraciones, indigentes, “indocumentados”, ni –por supuesto- las ya admitidas sucursales de torturas con que la CIA regó, no hace tanto, a varios países de Europa –también del Este- para garantizar una mejor calidad de vida a quienes –en hora buena- nunca han padecido hambre, desempleo y otras miserias tan comunes en ese “otro mundo” conformado por las tres cuartas partes de la humanidad.


















o de un manejo adecuado de la economía de cada uno, la realidad indica que River y Boca en los últimos siete años vendieron más de 50 jugadores por un monto superior a los 450 millones de dólares. Y sin embargo, el déficit anual de ambos escala a algo más de los 150 millones de pesos. Las dos presidencias están muy cuestionadas y cada vez hay mayor cantidad de problemas internos, no sólo a nivel de los dirigentes, sino también entre los planteles profesionales. Aquí ya no entra aquella famosa frase que inmortalizó el actual entrenador de la selección nacional, Diego Maradona, quien en su retiro del profesionalismo, sentenció: “la pelota no se mancha”. Parece que no es tan así.



















